Haiku


no sé mentir
nunca he mentido salvo
cuando he sabido

Mario Benedetti

Desolación


La gran carretera
está
llena
de
amantes
y
exploradores 
y
renunciantes 
tan
ansiosos
de
complacer
y
olvidar.
Jim Morrison

Soledad





Soledad,
aquí están mis credenciales,
vengo llamando a tu puerta
desde hace un tiempo,
creo que pasaremos juntos temporales,
propongo que tú y yo nos vayamos conociendo.

Aquí estoy,
te traigo mis cicatrices,
palabras sobre papel pentagramado,
no te fijes mucho en lo que dicen,
me encontrarás
en cada cosa que he callado.

Ya pasó
ya he dejado que se empañe
la ilusión de que vivir es indoloro.
Que raro que seas tú
quien me acompañe, soledad,
a mi, que nunca supe bien
cómo estar solo.




Jorge Drexler

Este pan que yo parto


Este pan que yo parto fue alguna vez avena,
este vino en un árbol extranjero
se zambulló en su fruta;
durante el día el hombre y por la noche el viento
segaron las cosechas, rompieron el gozo de la uva.

Alguna vez, en este vino, la sangre del verano
golpeteaba en la carne que vestía la viña,
un día en este pan
la avena al viento era alegría,
el hombre rompió el sol, abatió el viento.

Esta carne que partes, esta sangre a la que dejas
sembrar desolación entre las venas
fueron avena y uva
nacieron de la raíz sensual y de la savia;
mi vino que te bebes, el pan que me arrebatas.

Dylan Thomas

CONFESIONES DE UN ARTISTA DE MIERDA


Estoy hecho de agua. Jamás se darán cuenta de ello, porque la tengo contenida. También mis amigos están hechos de agua. Todos. Para nosotros, el problema no sólo radica en que debemos andar sin ser absorbidos por la tierra, sino que debemos ganarnos la vida.
En realidad, hay un problema aún mayor. No nos sentimos cómodos en ninguna parte. ¿Por qué? (...)

Philip K. Dick


Un supermercado en California


Qué cosas pienso de ti esta noche, Walt Whitman, porque caminé
por las calles laterales, bajo los árboles con dolor de cabeza y
consciencia de mí mismo mirando la luna llena.
En mi hambriento cansancio, y en busca de imágenes que
comprar, entré al supermercado de frutas de neón, soñando con tus enumeraciones!
¡Qué melocotones y qué penumbras! ¡Familias al completo
haciendo la compra por la noche! ¡Pasillos llenos de maridos!
¡Esposas donde los aguacates, bebés donde los tomates!
— y tú, García Lorca, ¿qué estabas haciendo tú allá abajo junto a las sandías?
Te vi Walt Whitman, sin hijos, viejo mendigo solitario, hurgando
entre las carnes del refrigerador y echándole el ojo a los muchachos de las verduras.
Te oí hacerles preguntas a todos: ¿Quién mató las chuletas de cerdo? ¿Qué valen los plátanos? ¿Acaso eres tú mi Angel?
Yo anduve entrando y saliendo de entre las brillantes montañas
de latas siguiéndote, perseguido en mi imaginación por el detective del almacén. Caminamos a grandes zancadas por los abiertos corredores,
juntos en nuestro solitario capricho catando alcachofas, poseyendo
cada una de las exquisiteces congeladas, y sin pasar ni una sola vezpor caja.

ALLEN GINSBERG



La rebelión de las masas


El especialista [científico, técnico, político, etc.] nos sirve para concretar enérgicamente la especie [de hombre-masa] y hacernos ver todo el radicalismo de su novedad. Porque antes los hombres podían dividirse, sencillamente, en sabios e ignorantes. Pero el especialista no puede ser subsumido bajo ninguna de esas dos categorías. No es sabio porque ignora formalmente cuanto no entra en su especialidad; pero tampoco es un ignorante, porque es "un hombre de ciencia" y conoce muy bien su porciúncula de universo. Habremos de decir que es un sabio-ignorante, cosa sobremanera grave, pues significa que es un señor el cual se comportará en todas las cuestiones que ignora no como un ignorante, sino con toda la petulancia de quien en su cuestión especial es un sabio.

Ortega y Gasset

Idea Misantrópica

El hombre es un megalómano desertor de la vida, que habiendo exaltado morbosamente el sentimiento de su propio ser, se vale de meros sucedáneos como sustitutivos de las autenticas funciones y actividades vitales capaces de desarrollo.
La cultura es un aparato ortopédico que el hombre ha creado para contrarrestar sus deficiencias como animal.
El pensamiento no hace que el hombre se eleve sobre el animal en nuevas zonas del ser o de los valores, sino que lo hace ser más animal que cualquier animal. En tal sentido, elegir libremente no es sino vacilar, es decir que, no sabe adónde ir ni para qué ir, cosa que el animal sabe de manera inequívoca e inmediata.

Max Scheler

Las palabras y las cosas


Las utopías consuelan: pues si no tienen un lugar real, se desarrollan en un espacio maravilloso y liso; despliegan ciudades de amplias avenidas, jardines bien dispuestos, comarcas fáciles, aun si su acceso es quimérico.
Las heterotopias inquietan, sin duda porque minan secretamente el lenguaje, porque impiden nombrar esto y aquello, porque rompen los nombres comunes o los enmarañan, porque arruinan de antemano la "sintaxis" y no sólo la que construyelas frases —aquella menos evidente que hace "mantenerse juntas"(unas al otro lado o frente de otras) a las palabras y a las cosas. Por ello, las utopías permiten las fábulas y los discursos: se encuentranen el filo recto del lenguaje, en la dimensión fundamental de la fábula; las heterotopias (como las que con tanta frecuencia se encuentranen Borges) secan el propósito, detienen las palabras en sí mismas, desafían, desde su raíz, toda posibilidad de gramática; desatan los mitos y envuelven en esterilidad el lirismo de las frases.

MICHEL FOUCAULT

Laberinto



No habrá nunca una puerta. Estás adentro
y el alcázar abarca el universo
y no tiene ni anverso ni reverso
ni externo muro ni secreto centro.

No esperes que el rigor de tu camino
que tercamente se bifurca en otro,
que tercamente se bifurca en otro,
tendrá fin. Es de hierro tu destino

como tu juez. No aguardes la embestida
del toro que es un hombre y cuya extraña
forma plural da horror a la maraña

de interminable piedra entretejida.
No existe. Nada esperes. Ni siquiera
en el negro crepúsculo la fiera.

Jorge Luis Borges

Juventud


Un perfume como una ácida espada
de ciruelas en un camino,
los besos del azúcar en los dientes,
las gotas vitales resbalando en los dedos,
la dulce pulpa erótica,
las eras, los pajares, los incitantes
sitios secretos de las casas anchas,
los colchones dormidos en el pasado, el agrio valle verde
mirado desde arriba, desde el vidrio escondido:
toda la adolescencia mojándose y ardiendo
como una lámpara derribada en la lluvia.

Pablo Neruda

Tao Te Ching


LXXXI

Las palabras veraces no son agradables,
y las agradables no son veraces.
El hombre bueno no gusta de discutir,
y el que discute no es hombre bueno.
El sabio no es erudito
y el erudito no es sabio.
El sabio no atesora,
y ofreciendo a los demás,
se hace rico.
El camino del cielo beneficia y no perjudica.
La norma del sabio es obrar sin combatir.

Lao Tse

La niña verde


Debemos explicar que el pueblo de este país tenía de la inmortalidad una noción diametralmente opuesta a la que prevalece en la tierra. Quizá porque en lugar de un cielo abierto e impalpable veían sobre sus cabezas la roca sólida, o bien porque creyeran que su universo era de extensión limitada y numerables sus habitantes o por cualquier otra causa, lo cierto es que los elementos orgánicos y vitales del cuerpo les parecían repulsivos y deplorables. Todo lo que fuera blando y gaseoso los llenaba de una especie de horror, y para ellos la respiración humana era sobre todo el síntoma de una maldición original que sólo después de la muerte podía extirparse. La muerte misma no era causa de espanto para ellos, pero nada los aterrorizaba tanto como la corrupción y la ruina: ambas significaban un retorno a lo blando, a lo gaseoso, al elemento que era de su debilidad y su desgracia. Su único deseo era volverse sólidos, tan sólidos y perdurables como las rocas que los rodeaban. Practicaban los ritos de la petrificación. Cuando el odiado hálito por fin abandonaba el cuerpo humano, llevaban ese cuerpo a cavernas especiales y allí lo hundían en canales llenos con el agua mineral que fluía por techos y paredes. Allí permanecían hasta que el cuerpo se volvía blanco y duro, hasta que los ojos se cristalizaban bajo los párpados vítreos, hasta que el pelo parecía hecho con la frágil materia de los caracoles y la barba se convertía en unos pocos carámbanos mellados. Pero este proceso era sólo un largo purgatorio, ya que una vez petrificado el cuerpo lo retiraban del agua para llevarlo como una estatua yacente a las salas de los muertos, cavernas en que los cuerpos alabastrinos se apilaban en apretadas filas aguardando su beatitud final: la cristalización. Cuando el cuerpo, que más que humano parecía un pilar de sal, adquiría la precisión matemática y la estructura perfecta del cristal, entonces consideraban que había llegado a la verdadera inmortalidad.

Herbert Read

Teoría del artista


Caminante ciego de luto
Aquí, aquí en lo empapado
De la esencia
Un manotazo del cosmos
Entre el acto y lo plural.
Lo-otro que es
Cuando no es, lo inconsolable
Del blanco numero
De la sangre.


Pedro Fiori

Hoja de otoño


Una brizna de pasto dijo un día a una hoja de otoño:
- Tú produces, al caerte, un bullicio que perturba mi sueño.
- Vil de origen - contestóle la hoja de otoño fuera de sí -. Grosera y deslenguada, ¿dónde tienes los sueños si tú vives pegada a la podredumbre, lejos de la música del cielo, sin tener cómo distinguir entre el canto y el maullido?
Dijo esto la hoja de otoño y cayó al suelo.
Y durmió, y cuando llegó la primavera, se despertó de su modorra y se sintió metamorfoseada: habíase vuelto una brizana de pasto.
Vino el otoño con sus vientos y con su triste melancólico cielo.
Embargó a aquella hojita de otoño el sueño de invierno
y comenzó el viento a esparcir a su derredor las hojas marchitas de los árboles.
Enfadada, murmuraba entre sí:
- ¡Uf!, las groseras hojas del otoño...
¡Qué bullicio producen al caer que perturba los sueños de mi invierno!

Kalil Gibran

Las palabras y las cosas


(Las meninas)

El pintor está ligeramente alejado del cuadro. Lanza una mirada sobre el modelo; quizá se trata de añadir un último toque, pero también puede ser que no se haya dado aún la primera pincelada. El brazo que sostiene el pincel está replegado sobre la izquierda, endirección de la paleta; está, por un momento, inmóvil entre la tela y los colores. Esta mano hábil depende de la vista; y la vista, a su vez, descansa sobre el gesto suspendido. Entre la fina punta del pincel y el acero de la mirada, el espectáculo va a desplegar su volumen. Pero no sin un sutil sistema de esquivos. Tomando un poco de distancia, el pintor está colocado al lado de la obra en la que trabaja. Es decir que, para el espectador que lo contempla ahora, está a la derecha de su cuadro que, a su vez, ocupa el extremo izquierdo. Con respecto a este mismo espectador, el cuadro está vuelto de espaldas; sólo puede percibirse el reverso con el inmenso bastidor quelo sostiene.

Michel Foucault

El fuego interno


Lo desconocido es algo que está velado para el hombre, amparado quizá en un contexto aterrador; pero aun así está al alcance del hombre. En cierto momento, lo desconocido se convierte en conocido. Lo que no se puede conocer, en cam­bio, es lo indescriptible, lo impensable, lo incon­cebible. Es algo que jamás conoceremos y que sin embargo está ahí, deslumbrante y a la vez horro­roso en su vastedad.

Carlos Castaneda

Una historia veridica


A un señor se le caen al suelo los anteojos, que hacen un ruido terrible al chocar con las baldosas. El señor se agacha afligidísimo porque los cristales de anteojos cuestan muy caro, pero descubre con asombro que por milagro no se le han roto.
Ahora este señor se siente profundamente agradecido, y comprende que lo ocurrido vale por una advertencia amistosa, de modo que se encamina a una casa de óptica y adquiere en seguida un estuche de cuero almohadillado doble protección, a fin de curarse en salud. Una hora más tarde se le cae el estuche, y al agacharse sin mayor inquietud descubre que los anteojos se han hecho polvo. A este señor le lleva un rato comprender que los designios de la Providencia son inescrutables, y que en realidad el milagro ha ocurrido ahora.

Julio Cortázar

George Bernard Shaw


Un hombre razonable es aquel que se adapta al mundo alrededor de él. El hombre no razonable espera que el mundo se adapte a él. Por lo tanto todo progreso es hecho por los hombres no razonables.

El hecho que un creyente pueda ser más feliz que un escéptico, es tan cierto como decir que el borracho es más feliz que el hombre sobrio.

Ahora ya sabemos que el alma es el cuerpo y el cuerpo el alma. Nos dicen que son diferentes porque quieren persuadirnos de que podemos quedarnos con nuestras almas si los dejamos esclavizar nuestros cuerpos.

¿Por qué debemos aceptar los consejos del Papa sobre sexo? si él sabe algo al respecto, pues, ¡no debería!

Si tú tienes una manzana y yo tengo una manzana, e intercambiamos las manzanas, entonces tanto tú como yo seguiremos teniendo una manzana. Pero si tú tienes una idea y yo tengo una idea, e intercambiamos ideas, entonces ambos tendremos dos ideas.


El ser humano y la libertad en el pensamiento de Sartre

Distingue Sartre en el mundo dos tipos de realidades o entes, los que son "en-sí", y los que son "para-sí". Entre estos últimos se encuentran los seres humanos, en cuanto son conscientes de su propio ser, en cuanto existen, en el sentido anteriormente señalado. Los demás seres simplemente son. El ser humano, siendo consciente de su propio ser, y precisamente por ello, existe, ¿Cuál es, pues, el ser del ser humano, el ser del para-sí? El ser del ser humano es la nada, tomada en su sentido más literal.

¿Cómo llega Sartre a alcanzar esta respuesta? El análisis de la conducta humana, basado en cierto modo en la filosofía de Heidegger, le lleva a Sartre a descubrir en el ser humano la posibilidad que éste tiene, frente a los demás seres, de contestar con un no, es decir: le lleva a descubrir al ser humano como posibilidad de negar. La interrogación nos descubre un nuevo componente de lo real, la negatividad. Pero ¿dónde está el origen de esta nada? No puede originarse en el ser en-sí, puesto que la noción de ser en-sí no contiene en su estructura la nada: el ser en-.sí es pura positividad. La idea de la nada tiene que venir, en consecuencia, del otro único tipo de ser, del ser para-sí, única realidad que queda, excluido en ser en-sí. Dice Sartre:

"Debe, por tanto, existir un ser - que no puede ser el para-sí - y que tenga como propiedad el níhilizar (negar) la nada, soportarla en su ser y construirla contínuamente de su existencia, un ser por el cual la nada venga a las cosas".

Pero, para ser el creador de la nada, el ser humano debe albergar en si mismo la nada: el ser del ser humano, en definitiva, es la nada. No hay que entender esta nada como si el ser humano en si mismo fuera absolutamente nada: en el ser humano hay un en-sí, es decir, su cuerpo, su "ego", sus costumbres... Pero lo específicamente humano es su no determinación, su libertad, su nada. Sartre nos dice, además, que el para-sí (el ser humano) se caracteriza por tres tendencias:

1) tendencia a la nada
2) tendencia al otro
3) tendencia al ser

De igual a igual


Soy bolita en Italia,

soy colombo en Nueva York,

soy sudaca por España

y paragua de Asunción.


Español en Argentina,

alemán en Salvador,

un francés se fue pa' Chile,

japonés en Ecuador.


El mundo está amueblado

con maderas del Brasil

y hay grandes agujeros

en la selva misionera.


Europa no recuerda

de los barcos que mandó.

Gente herida por la guerra

esta tierra la salvó.


Si me pedís que vuelva

otra vez donde nací

yo pido que tu empresa

se vaya de mi país


Y así será de igual a igual

Y así será de igual a igual.


Tico, nica, el boricua,

arjo, mejo, el panameño

hacen cola en la Embajada

para conseguir un sueño.


En tanto el gran ladrón,

lleno de antecedentes,

si lo para Inmigración

pide por el presidente.


Los llamados ilegales

que no tienen documentos

son desesperanzados

sin trabajo y sin aliento.


Ilegales son los que

dejaron ir a Pinochet.

Inglaterra se jactaba

de su honor y de su ley.


León Gieco